Real Academia de Farmacia de Cataluña

ca  es

Patrimonio

El museo Cusí

El museo Cusí de Farmacia es el exponente de la vocación museística de un farmacéutico, Joaquim Cusí Fortunet, fundador de una empresa familiar de productos farmacéuticos que tuvo su origen el año 1902 en su farmacia de la calle Ancha de Figueras, LA MODERNA FARMACIA CUSI, que ya en el in icio de sus actividades se especializó en productos para la oftalmología, sin olvidar una cierta dedicación a los productos dermatológicos.

Secundado por Rafael y Carles Cusí, el laboratorio farmacéutico prosperó y en 1925 se trasladó al pueblo de El Masnou en la comarca del Maresme, cerca de Barcelona, donde todavía se encuentra instalado en la actualidad. Por esta razón el museo acoge también la historia de una empresa farmacéutica con inquietudes de coleccionismo y permite contemplar la trayectoria de una industria a lo largo de todo un siglo.

En 1995 los Laboratorios Cusí pasaron a ser propiedad del grupo Alcon con el nombre de AlconCusi, y en 1997 el Museo Cusi de Farmacia fue cedido por la familia Cusí a la Reial Acadèmia de Farmàcia de Catalunya que, con la ayuda de la empresa actual, cuida de su mantenimiento y difusión.

La Farmacia de Santa María la Real de Nájera

El núcleo central que da personalidad al museo es la farmacia de la abadía benedictina de Santa María la Real de Nájera, comprada en 1921 e instalada con el intento de reproducir en el espacio esta farmacia que se encontraba en los bajos de la casa del abad del cenobio, separada del actual emplazamiento del monasterio. La ciudad de Nájera, cerca de Logroño, en la comarca de la Rioja, y en especial su monasterio era un enclave muy frecuentado en el camino de los peregrinos a la tumba del apóstol Santiago en Compostela y como tal ha tenido a lo largo de los siglos mucha fama y difusión.

La farmacia, de estilo barroco, construida en la segunda mitad del siglo XVIII, ocupa una planta de forma rectangular con un hemiciclo en uno de los extremos. Este espacio semicircular está constituido por nueve cuerpos, cada uno de ellos cerrado por un arco de medio punto, separados por columnas sencillas y rematados por un friso que a manera de cornisa da unidad a las distintas partes y se apoya sobre unas volutas barrocas situadas entre los arcos. El conjunto tiene una tonalidad cremosa de un blanco roto con ribetes dorados. También es dorado el espacio de las conchas en el que hay una ornamentación vegetal claramente barroca.

El interior de los arcos está ocupado por estanterías con botes de apotecario y orza de cerámica blanca con el escudo de la abadía. La arcada central, que es más baja que las otras, deja en su parte superior espacio para una hornacina con una imagen del siglo XVI de San Benito, patrón del cenobio, y en su estantería, el cordialero, se encuentran frascos de vidrio de tapón esmerilado para diferentes líquidos, tinturas y jarabes, todos ellos con el escudo de la Abadía. Por debajo de los estantes cada cuerpo tiene tres pequeños cajones en hilera y el espacio que queda hasta el suelo está ocupado por armarios decorados con diferentes animales.

El resto de las paredes de la espaciosa sala es de tonalidad verdosa también con detalles dorados y rematada, en su parte alta, por arcos apaisados. En el extremo del rectángulo se encuentran, en el centro, cuarenta y ocho cajones para hierbas con su nombre decorado con dos guirnaldas florales y a cada lado, unas puertas con vidriera que nos llevarían a la rebotica. Las paredes laterales del resto de la sala están ocupadas por armarios con las puertas decoradas con pinturas de animales, de inspiración entre exótica y doméstica, con parajes campestres en los que abundan los pájaros o reproduciendo edificios, algunos de fácil identificación.

Diferentes grupos de estanterías y tres conjuntos de espacios, también para plantas medicinales, con cincuenta y siete cajones iguales a los del fondo, con el nombre de las plantas y con dos series de diecisiete cajones numerados y otra con cincuenta y siete, completan el contenido de lado a lado de la farmacia.

Las colecciones

El Museo reúne diferentes colecciones de objetos y complementos de procedencia diversa, relacionados con la Farmacia y la Medicina que, por su valor, originalidad y variedad, aumentan la importancia de este conjunto museístico.

Más de 400 ejemplares de botes de apotecario de diversas formas y orígenes, como Cataluña (Renacimiento, Escornalbou, Bañolas, rameados al estilo francés), Aragón (Teruel, Muel, Calanda, fajas y cintas), Talavera (con predominio de la decoración azul cobalto del dieciocho), Andalucía (Barroco del valle alto del Guadalquivir), Manises, Alcora y otros.

El vidrio, representado con 150 piezas procedentes de Peratallada (Gerona) y otros objetos, como matraces de vidrio verde, tornasolado o blanco, retortas, alambiques, jarros y vasos que transportan al ambiente de los inicios de la investigación científica.

Morteros, de diferentes dimensiones y medidas, construidos con materiales diversos, como piedra, mármol, madera, hierro, latón y bronce. Su antigüedad va desde el siglo XVI hasta nuestros días con gran variedad de motivos ornamentales.

Otras colecciones forman el conjunto de grabados y pintura, la mayoría con temas relacionados con la sanidad, así como instrumental médico, ex-libris y filatelia de tema sanitario, además de documentación sobre el mismo Museo, la empresa farmacéutica y el entorno que ha ayudado a crearlo.

Buena parte de las colecciones está expuesta en dieciséis vitrinas, catorce en el Auditorio y dos en la entrada dela Biblioteca.

La Biblioteca

La biblioteca reúne más de 6000 libros de Farmacia y Medicina. Entre los de Farmacia destacan diferentes volúmenes con comentarios al Dioscórides, distintos tipos de recetarios y las Farmacopeas, muchas de ellas de los siglos XVII y XVIII. Entre los de Medicina y Cirugía, debemos citar libros de anatomía, muy ricos en ilustraciones, de autores como Vesalio, Galeno, G. Bidloo, Syndenham y Morgagni, entre otros. Grupo aparte los constituyen los libros dedicados a la Oftalmología, colección preferente de la Biblioteca, que se procura ampliar con nuevas donaciones y adquisiciones.

Web del museo Cusí de Farmacia


La Farmacia del antiguo Hospital de la Santa Creu

La farmacia de los años veinte del siglo pasado, aún en pleno funcionamiento

El 16 de mayo de 1955, el Ayuntamiento de Barcelona cedió el local (con los objetos conservados) de lo que fue la botica o despacho del farmacéutico de la antigua farmacia del Hospital de la Santa Cruz para sede de la Reial Acadèmia de Farmàcia de Barcelona (de Cataluña desde 1992), y, el mismo año, el 5 de noviembre, la Diputación Provincial de Barcelona hizo cesión del local adyacente, también dependencias de la antigua farmacia, para sala de sesiones, biblioteca y oficinas.

La Reial Acadèmia de Farmàcia de Catalunya conserva hoy con gran esmero, tanto el espacio como el mobiliario y recipientes de la parte más noble de la antigua botica, la “farmacia”, como se dice normalmente, estancia que fue el despacho del farmacéutico, presidida por el gran ventanal que da al patio, con la gran reja de estilo renacentista que data del 1696. En la parte inferior de esta reja se encuentra una abertura diseñada para facilitar la dispensación de los medicamentos a los que los distribuían a las difrentes dependencias del centro hospitalario.

Caja para drogas vegetales. Siglo XVIII.

Este espacio de la farmacia conserva en su interior una notable estantería con armarios de alrededor del 1800, con una colección de ciento sesenta y dos botes de apotecario de diferentes estilos y épocas y cuarenta y cuatro cajas de madera del siglo XVIII, con decoraciones doradas y policromadas, para poder guardar drogas vegetales.

Dentro del conjunto de botes de cerámica se encuentran: dos de color azul “regalados” del siglo XVI, ciento tres de los conocidos con el nombre de botes “de Escornalbou”, con una decoración en la que predominan los motivos vegetales y diversos animales, unas veces conejos y otras pájaros, catorce orzas del mismo estilo y procedencia, treinta y siete botes de color azul con fajas o cintas con decoración en la que predominan las flores, los elementos arquitectónicos y esporádicamente escudos entre los que destacan el escudo de la ciudad de Barcelona, el de la orden de la Merced, y el de la orden del Carmelo. Completan la colección cinco botes de influencia francesa con motivos rameados y tres botes y una orza con decoración policroma en amarillo, ocre, y verde manganeso.

Bote del siglo XVI, de los llamados “regalados”.

Bote y orza de Escornalbou. Siglo XVII

Bote de fajas y cintas. Siglo XVIII.

Aún hoy en día, a la izquierda del ventanal que da al patio podemos encontrar un armario donde se conservan la casilla o compartimientos en los que los médicos dejaban las recetas para su posterior elaboración en la farmacia. En estos compartimientos podemos ver, grabados a fuego, nombres míticos de la Medicina Catalana como: Barraquer, Pi y Sunyer, Esquerdo, Joan Rull y Bartomeu Robert.

Una parte del espacio de la planta baja del ala del claustro, donde estaban las dependencias de la farmacia con las salas para la preparación de los medicamentos, está ocupada actualmente por la sala de actos, la biblioteca y los servicios de secretaría de la Reial Acadèmia de Farmàcia de Catalunya.


La Sede

La Reial Acadèmia de Farmàcia de Catalunya se encuentra en unas dependencias del antiguo Hospital de la Santa Creu de Barcelona que, en buena parte, coinciden con el espacio donde estaba la farmacia de dicho centro hospitalario.